¿Comprar Propiedad usada o a estrenar?
A favor de comprar una propiedad usada
- Es mas barata. Varias razones hacen que las viviendas usadas sean más baratas por metro cuadrado que las nuevas: tienen un período de uso y consecuente desgaste. En general, a medida que pasa el tiempo, los precios de los materiales y la mano de obra para construir obras nuevas tienden a subir con la inflación, hay más oferta de propiedades usadas que nuevas en cualquier momento dado, y —finalmente, un punto no menor— es más fácil negociar el precio de una propiedad usada y amortizada que de una nueva que debe recuperar sus costos. A menos que se trate de una vivienda especial de alto valor, la regla general es que los usados son más baratos.

- El barrio suele estar consolidado. Las propiedades nuevas se construyen donde hay lugar para hacerlo; generalmente en zonas que van a ser buenos barrios... el día de mañana. En cambio, las viviendas usadas suelen estar emplazadas en zonas establecidas, cerca de medios de transporte, comercios, escuelas y servicios.
- Ha sido vivida y probada. Los dueños anteriores ya vivieron la propiedad y seguramente fueron corrigiendo sus defectos. Por otro lado, ha pasado la prueba del tiempo. Al igual que las personas, las casas y departamentos pueden envejecer bien o mal. Cuando vas a comprar una vivienda usada, no hace falta que especules cómo se verá luego de que haya perdido el esplendor del estreno: la podés ver con tus propios ojos.
- Calidad de la construcción. Que una propiedad sea nueva no quiere decir que sea de buena calidad. De hecho, muchas casas y edificios antiguos están construidos con materiales más nobles y resistentes que los que son de uso habitual hoy. Por el mismo dinero con el que podés comprar una vivienda "a estrenar" con paredes de fibrocemento y pisos flotantes de plástico, podés acceder a una propiedad usada con paredes sólidas y pisos de madera. Es importante averiguar el año de construcción porque la calidad varía según la situación económica de nuestro país en ese momento. Si analizamos los últimos quince años, por ejemplo, en general son mejores las construcciones de la primera mitad de la década de 1990, cuando en la Argentina se podía importar materiales a bajo costo; y las posteriores al 2004, cuando el país se recupera de la crisis y el sector inmobiliario se fondea con divisas de exportadores de granos e inversores extranjeros.

- Está terminada. Juntaste hasta el último centavo para llegar a pagar tu vivienda nuevita y reluciente. Te mudás y te encontrás con lo que ya sabías, pero ignoraste con el entusiasmo de la compra: el piso de los dormitorios es de cemento y hay que colocar piso o alfombra, los placares no son más que un hueco en la pared cuyos interiores hay que mandar a hacer, y no hay alacenas en la cocina. En el caso de la vivienda usada, puede que no te guste la pintura, la alfombra o un revestimiento, pero vas a poder vivir! Luego, con tiempo (y más dinero del que tenés cuando recién te mudás), podés ir haciendo modificaciones a tu gusto.
A favor de comprar una propiedad a estrenar
- Es tuya desde el principio. Es 0km y está impecable: sin olores, manchas, cajones que no cierran, bañeras con sarro y ventanas descolocadas que retumban con el viento. Eliminar no solo aquello que esté roto o desgastado, sino el "sello propio" de los dueños anteriores te puede llevar tiempo y dinero en caso de comprar una vivienda usada. Algunas cosas incluso pueden ser irreversibles. Cuando es nueva la podés ir haciendo a tu gusto, como quien pinta sabre un lienzo limpio.

- Estilo de vida actual. Las formas de habitar un hogar cambian con los tiempos, y lo que antes parecía cómodo ahora parece insólito (por ejempto una vivienda de cuatro ambientes con un único baño o con la cocina lejos del living-comedor). Una construcción nueva por lo general está hecha a la medida de las necesidades de la vida moderna y puede tener comodidades que hoy se valoran mucho: dormitorio principal en suite y con vestidor, lavadero integrado a la cocina, toilette para visitas, mucha luz, cochera, baulera, y, en las propiedades más lujosas, hasta sauna, piscina, gimnasio y sale de relax. Además, los caños y las aberturas están hechos con materiales que no se oxidan, y las instalaciones eléctricas están pensadas para soportar la enorme cantidad de artefactos que enchufamos hoy en día en nuestros hogares.

- Normativa vigente. Una construcción actual se hace (¡debería hacerse!) de acuerdo a las últimas reglamentaciones vigentes, lo que puede ser importante sobre todo en el caso de la propiedad horizontal: ascensores modernos y seguros, acceso para discapacitados, salidas de incendio, y otras normas que van cambiando con el tiempo, estarán al día y no habrá necesidad de ponerse de acuerdo entre vecinos para juntar -expensas extraordinarias- y afrontar los costos.
- El mantenimiento debería ser más barato. Al tener cañerías e instalaciones nuevas, y haberse utilizado materiales antióxido, insulantes y eficientes, las cosas no deberían estropearse con frecuencia, ni debería haber problemas de humedad o inundaciones. Por lo tanto, los costos regulares para operar la vivienda deberían ser más bajos que los de una propiedad usada.

- Podés adaptarla, en lugar de adaptarte a ella. Si comprás en obra, podés pedir terminaciones a tu gusto, aprovechando la mano de obra emplazada y la flexibilidad de hacer cambios mientras la propiedad está sin muebles y deshabitada. Podrás pedir, por ejemplo, paredes de menos o de más, tomas de electricidad extra, revestimientos elegidos por vos, o un cerramiento de vidrio en el balcón, para que cuando te mudes no haya nada extra que hacer, más que disfrutarla.
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